Los gatos reales del Palacio de Buckingham: un activo blando de la corona
Durante su reinado, el Palacio de Buckingham contó con cuatro asistentes felinos.

El amor de la familia real británica por los gatos se remonta al siglo XIX. La reina Victoria era una apasionada de los gatos, y varios persas y British Shorthair vivieron en el Castillo de Windsor durante su reinado. La infancia de la reina Isabel II estuvo acompañada por un gato infantil real llamado Sukey. En sus últimos años, la reina tuvo cerca siameses blue-point y gatos galeses, pues creía que su quietud ofrecía un respiro ante los rigores del protocolo real. Cuando Diana, princesa de Gales, se casó con la familia, llevó sus amados gatos al palacio. Hoy, el Palacio de Buckingham ya no admite gatos libremente, pero el Castillo de Windsor mantiene viva la tradición del gato real. Los miembros de la familia real rara vez hablan de política, pero cuando hablan de gatos, sonríen de la forma más natural.
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