El gato de Santa Sofía: el guardián nocturno de una mezquita
De iglesia a mezquita y de mezquita a museo: el gato siempre ha estado ahí.

Santa Sofía, en Estambul, es el único edificio del mundo que ha atravesado tres historias distintas: la bizantina, la otomana y la turca moderna. Construida en el año 537 d.C. como iglesia, convertida en mezquita tras la caída de Constantinopla en 1453, y convertida en museo en 1934. A través de todos estos cambios de identidad, un 'nativo' nunca se ha ido: un gato blanco y naranja llamado Gli. Cuando Gli murió de una enfermedad renal en 2004, Estambul celebró un pequeño funeral. Los periódicos locales escribieron que había 'sido testigo de 1.700 años de historia de Santa Sofía'. Hoy, tanto Santa Sofía como la cercana Mezquita Azul tienen sus propios 'gatos residentes', que patrullan los patios, dan la bienvenida a los visitantes y aportan un poco de calidez a un espacio sagrado.
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