La piedra ojo de gato: una luz escondida en la pupila
Dicen que la primera piedra ojo de gato cayó del ojo de un viejo gato.

En las leyendas antiguas de China y el sudeste asiático, la piedra ojo de gato era una gema tocada por lo divino. La gente creía que los gatos podían ver en la oscuridad lo que los ojos humanos no podían, y que esa misma luz se escondía en sus pupilas. Según el relato, un viejo gato que había pasado mil años en silenciosa cultivación, al borde de su partida, dejó esa luz en el mundo humano. Tomó la forma de una esbelta banda de resplandor dentro de la piedra: una pupila que se abre y se cierra con la luz. Los viajeros la llevaban como amuleto contra los peligros que acechan en la oscuridad. Hoy, los científicos han explicado hace tiempo su origen mineral, pero la leyenda del viejo gato aún viaja de boca en boca.
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