Gatos momificados: el último viaje junto a una diosa
Los arqueólogos han desenterrado más de un millón de gatos momificados bajo Egipto.

En 1888, un agricultor egipcio que cavaba en la aldea de Beni Hasan descubrió por casualidad una tumba con 180.000 gatos momificados. Hallazgos similares se repitieron a finales del siglo XIX. Hoy, los arqueólogos estiman que más de un millón de gatos momificados yacen bajo Egipto, desde el 600 a.C. hasta el siglo IV d.C. Algunos fueron enterrados junto a sus dueños como queridas mascotas; otros eran ofrendas votivas a Bastet. En 1889, los británicos enviaron diecinueve toneladas de momias de gato para usarlas como fertilizante, una de las grandes tragedias de la historia de la arqueología. Hoy, tanto el Museo Egipcio de El Cairo como el Museo Británico exhiben gatos momificados en salas dedicadas. Ante estos esqueletos antiguos se siente una extraña continuidad: se parecen, en muchos sentidos, exactamente a los gatos de hoy.
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